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miércoles, 15 de junio de 2011

Prologo



Alba X , Granito y bronce. Modulo para 1600 urnas en tubos de cobre. 45x500 mm. Módulos de 1 a 80 unidades. 310 X115 X 80 cm. De la serie columbarios.


Prologo


El proyecto Alba tiene dos variantes: una solución práctica a las necesidades póstumas de la sociedad moderna y una reflexión sobre la estética y la muerte.  El proyecto Alba se ha creado para aportar soluciones nuevas y actualizadas, para dignificar la presencia y conservación de la memoria de las personas y proporcionar una posible solución espacial, teórica y estética que hoy padecen los
cementerios.


Qué es la muerte


En la vida somos materia animada por un instante, en el cual podemos respirar, sentir, pensar, recordar, amar y muchas cosas más. Tras la muerte todo el ser se paraliza, desaparece, es el fin de la ilusión, ¡ya no se puede respirar ni aullar, ni maquinar nada! No obstante tenemos motivos para pensar que todo continua; ¡la muerte no cambia nada substancial! El proceso continúa en otros seres de manera imparable, la vida perdura en un reciclado total de los componentes materiales del
cuerpo. Cuando la vida termina se encadena en las fases materiales; en el caso extraordinario se deviene en energía, la cual se configura a su vez en el pilar de los procesos vivos.


¡Es asombroso, nada se pierde, todo cambia!


El dolor y la muerte


La presencia de la muerte es inevitable, en setenta u ochenta años todos los seres de la tierra han de morir. Esa circunstancia nos llena de temor ya que en muchos casos va acompañada de dolor, de sufrimiento y pérdida. Es una realidad que no se puede esquivar, no podemos eludir un echo que nos viene dado por la pura circunstancia de estar vivos. El dolor destroza la vida, nos llena de temor y nos aproxima a la muerte. Esta se hace terrible porque es desconocida, no hablamos sobre ella, no se hace pedagogía para valorar la vida ni para aceptar lo irremediable de la muerte. No hacemos nada para prepararnos a un hecho que nos transciende y nos presenta asombrados ante nuestra diminuta pequeñez. En las catástrofes es una realidad dolorosa y sobrecogedora, un rayo devastador que nos deja sentados en lo irremediable, el dolor es tan grande que la mente se evade y se refugia en el delirio. Este estado también se da en los conflictos personales, experimentamos una realidad trágica que en ocasiones nos arranca la vida y nos llena de temor y terror.


La muerte se destila en nosotros como un estado de melancolía permanente y la manera que tenemos para consolar el duelo es el ritual y la creación estética, el canto heroico que nos
permite luchar contra la incertidumbre y el desamparo...

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