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viernes, 17 de junio de 2011

Columbarios para memorias sencillas.

Columbario Alba. Granito y cobre. Modulo para 500 urnas en tubos de cobre. 45x500 mm. Módulos de 1 a 100 unidades. 310 X115 X 80 cm.

"Columbario para los ausentes". Obra pensada para recoger simbólicamente a los ejecutados en la guerra civil española: almas ausentes que todavía descansan por toda la península. Probablemente ahora lo más grave de este proyecto es la crueldad de violentar su lugar, remover sus huesos y confundir sus almas. Habría que preguntarles a ellos que es lo que en realidad desean ya que su mundo, todo lo que ellos querían y anhelaban también está muerto… Ahora de lo que se trata es de dar visibilidad a los ejecutados y proporcionar un lugar para enlazar a las familias con su pasado.

El proyecto es para guardar la memoria personal y a la vez proyectar la dimensión comunitaria, sociológica e histórica de lo acontecido. Los restos de las personas que están en tumbas comunes o fosas desconocidas, pueden tener su lugar de encuentro en una obra colectiva ya que su muerte también fue consecuencia de una acción colectiva. Pienso que es un paso importante para amparar la dignidad humana, solucionar sin quimeras los huecos de la historia, visionar el lugar eterno de los seres queridos y enmendar el tema de la “memoria histórica”.

El columbario puede contener los restos humanos si se han encontrado y se pueden documentar, o bien una muestra de tierra de allí donde se cree que murió. En cada placa se ha de incorporar su nombre, fecha de nacimiento y muerte y si se quiere un pequeño epitafio o símbolos de sus creencias...


Tratamiento de la muerte A la muerte hay que darle un lugar con la dignidad que se merece, No es honroso ser ostentosos en la vida y escamotear, ocultar la muerte tras los riscos de la montaña o entre las olas del mar. No debemos hablar por la boca del difunto y argumentar que es el lugar que deseaba; un palco para contemplar la eternidad como si se tratase de una obra de teatro interminable. No podemos contaminar los campos, las montañas y el mar, sembrando simbólicamente el suelo de cadáveres. Hay que tener presente que tras la muerte no hay paisajes; no se necesita ni un lecho mullido, ni ángeles de compañía, ni tesoros para el más allá, ni una mansión ostentosa. Sólo se necesita un lugar para guardar la memoria para los vivos, un lugar acorde con su dignidad humana y eso se puede hacer de manera colectiva, significando la particularidad y acotando el ser con una sola palabra.
Tirar las cenizas al viento o al mar no es un acto ecológico, es un acto irresponsable. La cenizas, se coloquen allí donde se quieran colocar, siempre irán al río inmenso de la materia. No hace falta nada, todo lleva el mismo camino. Es cuestión de tiempo para que todos nos encontremos allí, en las simas marinas.


Pienso que es un deber asumir las responsabilidades para con los que se han ido, ellos son los transmisores de lo que somos hoy igual que nosotros seremos para con nuestros hijos.

Columbario Alba
El proyecto Alba está formado por unidades modulares que configuran un columbario colectivo de múltiples combinaciones. Está pensado para la organización y conservación digna de los restos incinerados de los difuntos. Como es un contenedor simbólico también se pueden guardar objetos o materiales que les representan. Es una alternativa económica y racional que nace para dar solución efectiva a la emergencia que siempre presenta el tema de la muerte. Es un recurso que cubre las necesidades póstumas de la sociedad civil y proporciona una reflexión estética. También una manera de aligerar los saturados y comprimidos cementerios ya que los columbarios se pueden instalar en cualquier parte de la ciudad, pueden ser una obra en un parque público si éste reúne las condiciones.
Los módulos están pensados para formar las casas del alma… Debido a sus características, las unidades Alba pueden organizarse como obra y presentarse en cualquier lugar que ayude a la reflexión estética.
Antecedentes
Como escultor ya he realizado obras originales con este diseño; así resolví el columbario familiar, algunas de las obras de La Comella de la serie ocultaciones y más concretamente las quince tumbas de Fénix.

Necesidad de regular el diseño

De la complejidad de la obra en su conjunto, la efectividad del procedimiento, la limpieza del diseño y la funcionalidad, emerge la necesidad de patentar el diseño. Deseo crear los mecanismos para difundir Alba y asegurar su realización con las garantías de que sigue unos patrones personales y proporciona unidad conceptual a la obra. Quiero pensar que todas las intervenciones realizadas con el módulo Alba son en realidad una sola obra. Es por ello que deseo regular su ejecución ya que como autor no pueden haber interferencias en el proceso creativo ni variaciones que desvirtúen el concepto.

El título

El nombre nace del trabajo sobre Fénix o la ciudad del sol. Alba es renacer a nuevas realidades, cada día lo explica el sol con los colores de la aurora.
El invovoz afirma que tras la muerte no queda otra cosa que energía liberada y disponible para otros usos. Así asumimos el hecho trascendente y constatamos que la muerte es hoy conceptual y terrenal.
El título Alba se mantiene siempre y varia con el número de las unidades que configura cada conjunto. Por ejemplo Alba MC haría referencia a 1500 unidades del mismo modulo. Esta es una obra apropiada para solucionar las necesidades póstumas en una ciudad de 15, 20 millones de habitantes en 50 años.

El número

Los columbarios como unidades modulares son de formas similares pero se pueden disponer de múltiples maneras y combinaciones. Sobretodo se ajustan a las demandas de cada ciudad. Se pueden presentar un numero considerable de unidades, o no, dependiendo de las necesidades en cada caso.
En el concepto de la obra está la posibilidad de asumir todas las necesidades espaciales y estéticas que se planteen en cada caso específico. Una sola unidad, ochenta urnas, esta pensada para solucionar la demanda de mas de 50 años en un pueblo entre 500 y 1000 habitantes. De la misma manera, diez unidades para ciudades entre 50.000 y 100.000 habitantes. Las previsiones son aproximadas, se ha contando con la implantación del proceso de incineración al ritmo actual, no las demandas que puedan experimentar en el futuro. Pienso que el proyecto puede introducir variables sociales favorables a la idea.

La vida es cambio
La muerte nos acompaña permanentemente, es un hecho insoslayable. Para vivir estamos sometidos a un proceso de intercambio de materia con el contexto, obligados a morir y nacer permanentemente, siempre estamos en estado de cambio. Mentalmente también hacemos lo mismo, nos encontramos entre las turbulencias de los sentidos y la razón, nunca somos igual que ayer ni hacemos las misma valoraciones. Podemos afirmar con convicción experimentada que también estamos muriendo cada día.
Mortales e inmortales Quedamos prendidos en aquello que hacemos, confundidos en el contexto que vivimos y, al final, nos vemos como materia animada en un proceso de reciclado permanente. Como latido del ser quedamos apagados, como materia que ha estado siempre activa permanecemos eternamente encendidos…
¡Es fantástico! Si hacemos una proyección visionaria, alucinada, “revelada”, estéticamente podemos ver ese espacio, sentirlo y pensarlo como el edén soñado. Es el alba eterna que se expresa en el concepto de la obra. En ella quedamos disueltos tras una mancha oscura y a la vez deslumbrados entre partículas! Todo se ha devenido en materia, ahí culminamos una obra fundamental en el proceso leve de la vida.
Ella nos ha ofrecido unos instantes para pensarnos, para vernos, reproducirnos y sentirnos, ¡pienso que podemos estar satisfechos!
Su rostro
La funesta presencia del silencio mortal, la quietud añil ceniza del rostro, la falta de respuesta, la oscuridad luminosa que destilan los ojos, es la imagen de un estado nuevo, irreversible y a la vez transitorio. De hecho no ha pasado nada que no estuviera pasando ya. Es una imagen potente, sobrecogedora, pero pienso que no ha de espantarnos, esta es una verdad redentora.
No obstante lo que acabo de anotar, no me canso de susurrar, ¡hay que luchar para estar vivo, hay que cantar hasta quedar dormidos!
Pienso que no hay más cielo que este cielo que me envuelve y bajo el quiero aguantar lo más posible.

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