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miércoles, 15 de junio de 2011

Columbarios Alba

Alba VI. 300 x120 x1000 cm. Granito y bronce. Tarragona. Obra para contener 480 urnas cinerarias. Patentada dentro de los Columbarios Alba.

Cantar para estar vivo

El tema ha sido y es un recurso primordial en la creación artística, ¡hay que cantar para estar vivo!. Lo hemos representado en la pintura, escultura, el teatro, la poesía, el canto, etc. Ahora,

en la televisión, el cine y la prensa escrita tiene una presencia insoslayable, en ocasiones familiar e intranscendente. En la mayoría de los casos es una cita sin gravedad, en otros es un

esperpento infantil y en muchas más una imagen gratuita.

Desde una perspectiva artística pienso que es un motivo interesante recrear el hecho de estar vivo. La transcendente realidad de haber estado aquí, entre vosotros, es una aventura amable,

un regalo de los sentidos. Sabemos que marchar a un lugar incomprensible para la mente es doloroso; la extinción de si misma no es admisible ni aceptable! Personalmente es un tema

que lo tengo meditado, llevo años trabajando en la cara oculta de la realidad, ya soy ciudadano permanente del vacío.


“Mi testimonio afectivo dormita en la nada, estoy bastante concienciado para aceptar la muerte, no para admitir el dolor”.


Trágico y absurdo

En ocasiones sentimos que la vida no tiene sentido, que estamos atrapados en situaciones incontrolables. Secuestrados por un contexto que nos confisca la libertad, nos vemos abocados a hacer cosas que no deseamos. A su vez, ansiamos cosas a sabiendas de que nos perjudican. Las contradicciones nos sitúan entre paradojas increíbles y absurdas. La muerte nos ayuda a escapar de todas estas quimeras, en ocasiones es una tempestad providencial. Es la parte buena de todo el proceso de la vida; la muerte tiene la capacidad para disolver todos los problemas en un instante.

Tradicionalmente este hecho nos sorprende y nos presenta las puertas del paraíso como el advenimiento de una etapa indescriptible, en ocasiones oscura e hipotecada por la herencia de lo que hemos hecho en vida. En la época actual nada de esto empieza atener sentido, hemos perdido la inocencia, el Hades nos parece un relato para niños y empezamos a tratar la muerte como la fase final del ser. Es por ello que Alba puede hablar del tema desde una perspectiva, filosófica, ética, económica, social y estética. La parte religiosa queda implicada en la fe de cada persona y en la estela individual pueden aparecer sus creencias y símbolos, sean religiosos, políticos, o deportivos...


¡Hay que luchar para estar vivo,

hay que cantar hasta quedar dormidos!


Ritual civil

Para algunas personas ya se han perdido parte de los rituales antiguos y la sociedad civil ha de crear sistemas para despedir con dignidad a los seres queridos. Maneras creativas, perdurables y posibles para guardar la memoria de los difuntos. Alba es una obra de conjunto, de dimensión colectiva, que contiene un sentido profundo y solemne del ser. Alba quiere ser funcional, cargada de significado y con gran economía de espacio. Alba es eso y también una ventana en la roca para respirar simbólicamente el aire de la eternidad. Es una obra sin aditamentos y dispuesta para formar parte del patrimonio colectivo; la realidad del “camposanto” se hace inevitable. Cada individuo es representado en su particularidad pero ubicado en una obra compartida, de esta manera puede ser partícipe de un espectáculo colectivo y

heroico en la época de la soledad.


Esperas paciente agujero matriz.

Urna que acopias la experiencia,

las sales que estuvieron vivas.

Eres espacio metafórico que conmueve.

Lugar donde el pensamiento se comprime.


1 comentario:

  1. Publicado por Esperanza Cobo

    Por fin, con la edad adulta, las lecturas, y no únicamente las lecturas, me condujeron a nuevos cementerios que ya no estaban en los fondos marinos, ni en la superficie de océanos crepusculares, sino en tierra, en una tierra frágil y fronteriza desde la que los hombres contemplaban con añoranza el mar perdido como si, en efecto, rememoraran, en algún lugar recóndito de su conciencia, un remotísimo instante de ingravidez y felicidad. Tal vez educado por el ejemplo de Barcelona, siempre he considerado un gran acierto que las tumbas se orienten hacia el mar, hacia lo abierto, dando así vía libre, vuelo, a la navegación de los recuerdos. No hay ruinas más ligeras, y sin embargo más henchidas de presencias, que esas necrópolis griegas, construidas sobre colinas y volcadas hacia el mar, en las que las historias del pasado, rodeadas por un aura de eternidad, permanecen extrañamente vivas.
    Rafael Argullol (blog)

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