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domingo, 9 de febrero de 2020

Haikus al amigo





Palabras y recuerdos
Alfonso. 1949 -2017
Alfonso era manchego, ponderado, paciente y tenía el alma contenida del buen amigo y del mejor amado. Construyó los ojos de asombro ante el Alcázar de San Juan, el torreón que preside la ciudad; alzado cultivó el amor al horizonte como la estética de Castilla. 
caballos rojos
galoparon los campos
ante la muerte

Su carácter era como el pan bien horneado, cálido, generoso y agradable de entrada. Para él son estos haikus que brotan solos y señalan la puerta germinal de los estambres. 
son los ausentes
campanitas de plata
para las almas

Mantenía la mirada clara, unida al noble entrecejo de los campesinos. En los rostros anchos, de luna, florecen días indelebles y sentido del deber. También viñedos ordenados, encinares serenos, canchales dormidos y sonrisas permanentes.
en su cordura,
con manos ateridas
toca temblores

Los secretos le quedan esculpidos en la frente: los hombres de tierra plana graban los pensamientos como surcos fértiles. Como mi hermano Francisco, Alfonso fue un campo labrado y cultivó el subsuelo con reja de pedernal. Hablaba y recitaba sin abrir la boca.
miras las luces
de un futuro incierto
que se consume


Él
Tenía el rostro generoso, la sonrisa amplia, el tono calmo y respiraba el aliento sencillo y sabio del mejor Sancho cuando fue gobernador de la ínsula Barataria.
en fina copa
el pensamiento grande
los hombres buenos
¡No dice nada! La frente de Alfonso huye hacia atrás a la búsqueda de un pensamiento contenido, mientras un rictus en los labios deja disuelto un gesto cómplice. En el océano interior se mueven vidas calmadas y tempestades latentes.
entre los dientes
cultiva los quilates
con el silencio

Comemos, bebemos, hablamos y Alfonso llama al orden para que los disparates no disuelvan la sal del día. En el silencio como ética, el tiempo deja señales indelebles, recuerdos precisos, compromisos firmes, emociones incontables, sombras y heridas.
mil años pasarán
y nos encontraremos
entre jacintos
El sol se ha transformado en flor de campasúchil y los mil pétalos dorados, sus versos de manantial permanente, se presentan con luz de marfil, textura de azahar y blancura de cumbres.
Flor de campasúchil

entre los labios
nacerán crisantemos
de camposanto
Ha sido intenso vivir: un relámpago diminuto se ha hecho visible y sigue el rumbo de los grandes peregrinos. Entonces nacen brotes del manzano, de los membrillos y ciruelos. La palabra surge de la boca como la fruta nace en el cáliz de la flor: esta es la diminuta luz de un instante que se hace idea, polen de olivo para volar lejos.
el viento es
la mano invisible
de la semilla

Ahora murmura evocaciones inaudibles: ¿lo escuchas? - "Los suspiros afloran entre sonrisas y las voces adornan la vida: estáis ahí y merece la pena celebrar las ofrendas de la tierra. El fuego, el humo, la llama y los fermentos del vino preceden las cebollas tiernas."
el fuego canta
las baladas del ayer
entre sonrisas

Crisantemo: mil pétalos nacen del vacío.
Ella
En el recuerdo perduran las voces, las caricias, los olores, las miradas; entonces pides respuestas y aparecen las palabras ordenadas, surgen solas, en ocasiones asociadas con realidades vividas, otras son alegorías, algunas las hacemos épicas y muchas son valiosas: ayudan a seguir el camino de los madroños maduros en invierno, cercanas las navidades.
polen de oro,
en el cáliz del fuego
él se fecunda
Ella le invita al alba y le dice: buenos días ¡amor!  
Las invocaciones a los ausentes son la voz interior que rescata el pasado. Están ahí, acomodados en la memoria: inmortales, sin tiempo, siempre con la misma piel y fundidos en los sueños que se sueñan dentro del vigilante dormido dentro del sueño.
en el rocío,
los espejos del mundo
los reproducen

Estas son apariciones inevitables y, en algunos casos, deseables: buenos días ¡amor! buenos días...-Versos cortos que nacen de un momento sencillo y estremecen: hasta las palabras tiemblan al pensarlas. En el recuerdo viven, retumban las voces de las campanas…
con aureolas
explicas nuestra vida
cuando me piensas
Insiste. Existen instantes preciosos: luces con los colores de la rosa, la madreselva y el cerezo. Perfumes visibles que elevan el pensamiento con sólo olerlos. Una partícula de agua está engarzada en una tela de araña, junto a otros millares, crea un rosario que pende en forma de catenaria y en cada perla estás tú, ¡amor! Tú, con tus silencios luminosos y las sonrisas permanentes.-
tú me cantarás
cuando esté triste
 
como ahora

El destino
El rocío deja una señal clara en el paisaje, al alba, vemos diamantes diminutos prendidos de los hilos de hierba: ¡son las perlas de tus ojos! La red de las joyas de Indra que recuerda los enlaces del mundo: ¡nada se acaba! Todo continúa aquí, ¡presente!
en el corazón
guardamos el pasado:
y no se pierde
La muerte es una espina vegetal, un acero afilado por la luz que, con el tiempo, se convierte en el grabado del alma. La muerte no existe, sólo regresamos allí donde estuvimos siempre. Nos unimos con los estambres del mundo y, como cuantos de luz, volvemos a florecer en primaveras eternas.
por la mañana,
el rocío perfuma
bancos de niebla

La realidad sentida duele y presenta cuchillos afilados, son las armas del guerrillero, la góndola negra y el pañuelo húmedo de lágrimas. La melancolía se sobrelleva en soledad, un día después de otro hasta convertirla en refugio, en hogar deshabitado. La muerte deja en los sentimientos un tatuaje que jamás se borra, una llaga que no cicatriza nunca.
como en abril,
nacerán las palabras
entre las flores

Eterno
Esta es la estética de la luz que se enlaza con las sombras; baila enlazada por la cintura. Sueño en el sueño que describe los efectos de haber soñado segundos antes de la revelación. Así termina la noche oscura del alma en la morada  interior, cuando el deshielo hace cantar arroyuelos y verdear las praderas: la vida sigue por cauces infinitos. 
entre caminos:
qué silencio tan largo
hay en el cruce
Alfonso y Efi Cubero el día de su boda.
Lo asombroso de la naturaleza taracea como el ruiseñor y florece en el hueco de la boca. Los versos son claros cuando la palabra presenta rayos diminutos en un fósil de dos mil millones de años; canción de un solo verso y con una sola voz. El tiempo ha quedado cautivo y se libera con un gruñido leve, vibra y se  confunde con nosotros.
veo las luces
de un futuro incierto
que me consume



Anábasis
Alfonso sigue los procesos creativos: para algunos en el aliento ligero de los recuerdos, para otros, camina en el lienzo de los soles infinitos.
tras la quimera,
una tumba de seda
sin ornamentos
Nació el 28 de septiembre del 1949 y murió el 22 de diciembre de 2017.
entre silencios,
la caja del secreto
se recompone
Alfonso, ¡amigo! que la tierra te sea leve.

Rufino Mesa Tarragona 2020




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